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Siempre estuvo cerca

Nos embarcamos. Todas las puertas se cierran al mismo tiempo. Hago girar la llave. El motor aparece, ruge como un león a punto de atacar, las luces iluminan el portón, otra vez el león y todos largamos un grito casi de guerra.

-¿Arrancamos?-pregunta Juan.

Ninguno responde. Sólo Olga que comienza a moverse despacio, hacia atrás, con cuidado. Se frena, las gomas se mueven apenas hacia un costado, meto primera, embriago despacio y cuando acelero, se para.
Los que nos fueron a despedir se ríen.

-Linda manera de empezar-grita alguno.

Volvemos a darle vida al rey de la selva y finalmente salimos. Adelante, nos espera la Ruta 9. Atrás, por el retrovisor, la familia y los amigos que saludan.

La regla es clara. El que maneja, elige la música. Punto. No hay vuelta que darle. Entonces, suena una cumbia bien alegre. De esas cumbias que la gente tararea en la calle, chicos, zurdos, solteros y tartamudos. Cumbia vieja, de la buena, robadora de sonrisas, la que todos bailaban (no mientan, reconózcanlo, acuérdense de ese fin de año). Juanjo se queja.

-Poné algo mejor, un Pink Floyd, Zeppelin, sacá esto, nene.
-Bancátela-respondo con una sonrisita- cuando manejes vos, elegís vos.

Creo que no entendió que era un chiste por la cara que pone. Me mira serio. Estoy a punto de decir algo, una excusa, un cualquier cosa, otro chiste malo, hasta que larga una carcajada enorme.

Lo miro a Juan que lo tengo de copiloto. Juanjo (ahora que veo, me parece que debería cambiarle el nombre en la historia porque se va a confundir con Juan-mucho Juan, Juanjo, ¿no?- pongámosle entonces, un nombre más acorde a él, algo tipo superhéroe, Mr Mecanic no estaría mal, a ver, Mr Mecanic, sí, suena bien, ahora sí) Mr. Mecanic vuelve a hablar.

-Atrevido, el pibe, eh- y se va para el fondo con el final de una risa.

Seguimos varios kilómetros así. El Ruso se pone a filmar. De hecho, creo que el Ruso nunca para de filmar. Siempre está filmando o editando. Parece que hasta cuando duerme edita en su cabeza lo que hará al día siguiente. Ariel, lo mismo, pero estático. No para de sacar fotos. Un centímetro, una foto. Un bostezo, una foto. Gente rara.
Justamente Ariel, dice una de esas cosas que sólo Ariel podría decir.

-La Ruta 9 no debería llamarse ruta. O sea, ésta parte por lo menos, no es una ruta. Una ruta, lo que se llama ruta, es con mano y contra.
-Dijiste cien veces ruta-interrumpe Juan.
-Esto es una extensión de la Panamericana.

Decimos que sí, que puede ser y arrancamos unos mates. Mr Mecanic es el cebador.
Le pasa un mate al Ruso y le pregunta si estamos cerca.

-Rosario siempre estuvo cerca- responde Ruso y mira esperando alguna risa. En cambio, se hace un silencio.
-Bue, lo trajimos a Alacrán- dice Mr Mecanic con toda la ironía del mundo acumulada durante cincuenta años. Ahí sí todos nos reímos. Hasta el bueno del Ruso.